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VIVO EN LA ZONA CERO
¿Qué ha cambiado en Ground Zero del 11S 2001 al 11S 2008? Aparentemente mucho: la actual selva de tractores, grúas e imbricados túneles subterráneos han reemplazado a esa mezcla de polvo blanco, vidrios triturados y células con ADN indescifrable del 2001. Pero no: el dolor sigue cavando espacios. El autor de este artículo acampó aquí para escribir la novela 80M84RD3R0 y esta es, a siete años de la tragedia, su mirada en vivo y en muerto desde el lugar de los deshechos.
ESCRIBE: César Gutiérrez - desde NY - especial para la revista Cosas
11S.- “Allá vamos, Allah”, dijo Mohamed Al-Amir Awad Al-Sajjid Atta subiendo las escalinatas del imponente Boeing. Asalta la cabina y fija coordenadas: 40° 42′ 46.8″ N / 74° 0′ 48.6″ O. En esas coordenadas la vida es pacífica, monolítica, aérea y de cromo. Pero Atta es uno de los cuatro pilotos del Apocalipsis que van a reactivar la palabra Ground Zero creada por Truman y Oppenheimer después quemar Hiroshima y Nagasaki con su bomba. Curiosamente, ese holocausto coronó con éxito el “Proyecto Manhattan”. Curiosamente, los islamistas convirtieron ese cuadrilátero de Manhattan llamado WTC en Ground Zero; esto es: un rectángulo de catástrofes condensadas, 2.749 funerales simultáneos sin cuerpo presente y féretro ausente. La muerte se instala. Y la Zona Cero se abre como una rosa ensangrentada.
10: Si vas caminando por Church hasta la confluencia de Fulton y Vesey encontrarás un faro. No da luz artificial pero ilumina. La histórica Capilla de San Pablo sobrevivió al gran incendio de 1776, hospedó a Washington en Inauguration Day y fue el refugio de bomberos, rescatistas y heridos cuando el 2001 llegaron los misiles tripulados. St. Paul’s Chapel es el gran faro de esperanza de la ciudad. Antes, en la verja había una montaña de fotos, notas, recuerdos y rosas. Ahora no hay nada. Pero el faro sigue.
9: El nuevo complejo del WTC no será inaugurado a una década de los luctuosos sucesos sino el 2012. Lo dice ese enorme doble-cartel instalado al pie del cubo de vidrio de Barclay Street. Claro, antes de aprobar la propuesta de Libeskind habían otras 400. Al final, la Torre de la Libertad (1776 pies, 542 metros) perfilará el nuevo skyline con tres rascacielos escolta. Pero para el 2012 se calcula el fin del mundo.
8: (Leer este fragmento haciendo click). Las últimas veinte de las 78 plantas de la Torre 2 de Foster (388 metros) deberán cortarse en un ángulo que refleje la luz solar sobre las piscinas reflectantes ancladas donde estaban las Gemelas. La Torre 3 de Rogers tendrá 71 plantas cuyos primeros pisos formarán un podium para 54 pisos de oficinas. La Torre 4 de Maki será minimalista y catalizador urbano. Pero el concreto de Liberty Tower será emotivo, el concreto pivotará sobre una gran plaza sostenida sobre los pilares del viejo WTC a cuyas tripas se llegará descendiendo sucesivas escaleras hasta desembocar en tres Zonitas Cero: Museo de la Tragedia, Parque de los Héroes y Cuña de Luz, punto muerto donde cada 11S confluirá la aguja del sol entre las 8:46 y las 10.28 porque a esas horas el polvo rojo cubrió el Bajo Manhattan y los viejos sistemas de control del Imperio temblaron y la humanidad toda tembló con su lengua de angustia.
7: Estamos a 11 días del 11S del 2008 y una fila de turistas hace cola en Tribute WTC, 120 de Liberty Street, que la Asociación de Familias del 11S abrió el 18S del 2006. Caminas por tres campos temáticos: la pérdida, la sobrevivencia y el heroísmo. Aquí se edificará el museo Reflejo de la Ausencia: una cascada de agua baja desde las piscinas, en el borde están los nombres de las víctimas y en las paredes sus restos sin identificar. 1,200 ADNs almacenados en cajitas de 2 milímetros seriados para viajar a través de la curva del tiempo en féretros de éter y vacío.
6: Motores que llegan hasta la boca del metro Path o del “E” Chambers-WTC: grúas de brazos largos y estriados trabajan sobre bloques de cemento crudo. El Punto Cero actual es una selva de montacargas Crane que van mordiendo el aire, tu aire. Al costado, dos enormes brazos mecánicos Lomma disparan sus aceros hacia el firmamento azul: el edificio más alto del planeta, ese que tiene que verse desde la Luna --Liberty Tower-- crece, se edifica, trepa por oxígeno. Afuera, los insolentes camiones Mack interrumpen el esforzado trabajo de los turistas japoneses hambrientos de flash. Y adentro, tras la alambrada, ingenieros y arquitectos (¿o serán especialistas en fluidos alternos?) operan la temible disposición del futuro.
5: Gate 1A --acceso principal a la base de los huesos astillados del finado WTC-- es una postal de la era post-nuclear: bolsos, mochilas y contenedores se revisan con láser; prohibido traspasar o te disparo, carnet ID del obrero en el lugar más visible, sobre el pecho (un blanco perfecto). Casco y vestimenta de seguridad reflective, lentes, heridas protegidas y toda la seguridad suplementaria de acuerdo a cada (radio) actividad. Una emergencia y viene la policía de Port Autority. Las llantitas delanteras de un Boeing 747 al costado de un semáforo en rojo completan la furiosa instalación.
4: Claro, el Museo de Fuego (Spring 278, Soho) es una estación de bomberos fundada en 1904 y tiene la exhibición más completa del 11S. Pero la estación de Bomberos de Liberty Street es una verdadera Chapel. Esos vehículos rojiblancos atravesados por franjas naranjas fueron los primeros en llegar y los últimos en salir (algunos no). Gente heroica e incomprendida, tiene que seguir soportando las tragedias. La última fue el atentado perpetrado por Oliver Stone, ¿recuerdan?
3: Caminar por la Zona Cero: desvíos de vereda y calles cerradas. Los road closed y los personal only y los do not enter y los side walk closed se multiplican. Y desde la cima del Empire, desde los edificios renacidos o desde las calles heridas, los turistas están disparando. Disparan desde los helicópteros y también disparan desde el Hudson: la compañía de barcos Circle Line ofrece una vista limitada de fracciones de tragedia, Campari de cortesía. Pero tampoco tienes que estar allí porque el ojo de Orwell te facilita las cosas desde casa, te muestra el progreso hacia el aire en tiempo real.
2: Conexiones de ferry hacia las islas Liberty y Ellis, boulevares revitalizando West Street, tejiendo las nuevas calles, los centros de transferencia subterránea, los espacios abiertos hacia una abrumadora oferta cultural cuya punta del iceberg es el Festival de Cine de Tribeca. NY es la capital mundial del arte y la cultura, la capital más joven del planeta. Esta ciudad es un canto.
1: New York, New York / a helluva town / the Bronx is up / but the Battery's down / the people ride / in a hole in the groun!. / New York, New York / it's a helluva town!
0: Poleas de azúcar y acero puro que mantienen a flote esta máquina de 8 millones de habitantes y 777 Km2. Y más explosiones de luz y color. Cemento y acero. Ébano y marfil: cristal.
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DeLibroDeLima
v é r t i c e d e l m u s e o d e l a n a c i ó n
sábado 1º de agosto . 8:30 pm
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Pecha Kucha en japonés, chi-chat en inglés, cháchara en castellano. Creado por los arquitectos Astrid Klein y Mark Dytham (KDa) en Japón, el evento surge como un espacio de “showcasing + networking”.
> César Gutiérrez Rivas (1966) fue discjockey de Nevada Radio (1984-1989) y videojockey en Continental Televisión de Arequipa (1989-1992). 
performance:jardínsolar/conceptodevideoymúsica:fernandotorres/edición devideoperformance:omarmiñano/manipulaciónyedicióndevideo:titodomínguez




Bombardero: el suceso literario del año REBOTE:
UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN MARCOS - Revista Discursiva






NUBEGRIS YA NO ES LA MISMA
Continuando con nuestras habituales entrevistas sobre los inicios literarios de algunos escritores peruanos, esta vez le toca el turno a César Gutiérrez, quien, con una brevedad similares a los acordes del punk, nos contesta el breve cuestionario de la entrevista:
Escribe:Ricardo Gonzales Vigil
Bombardero, inclasificable libro del escritor y periodista César Gutiérrez, es reeditado en tres tomos por editorial NormaCinco preguntas a César Gutiérrez (La caída del equilibrista, El Santo Oficio,1997) desde las alturas de la Estatua de la Libertad de la Av. Pershing. El primer tomo (Bombardero: Ground Zero) será presentado por Mario Montalbetti y Ricardo Wiesse el 11-S a las 7.30 p.m. en la Sala Javier Pérez de Cuéllar del Centro Cultural Inca Garcilaso de la Vega (Jr. Ucayali 391).
El libro empezó sin editorial, sin distribución, sin financiamiento, sin guía de remisión y sin copyright. Fue casi una publicación ilegal anunciada en la web como un virus. Sólo contó con una licencia de creative commons. ¿Era el espíritu post 11-S o sólo precariedad?
¡Pero si ni siquiera saqué esa licencia! En realidad, todo fue obra de un espíritu viral. Espíritu que se reprodujo con aquella respuesta mediática igual de insolente porque los grandes críticos de este libro, después de la detonación que ocurrió con el adelanto en Hueso Húmero y lo que dijo Oquendo, fueron los comentaristas anónimos de los blogs. Nunca terminaré de pagarles el favor.
Recibió el financiamiento del Gobierno Regional de Arequipa y el respaldo de varios escritores como Mirko Lauer y Fernando Ampuero. Finalmente, ha sido reeditado por Norma. ¿Cómo pasar de los extramuros de la legalidad al epicentro cultural?
Cuando elijo a mis presentadores prefiero guiarme por su brillantez antes que por su extracción. Y si en el underground nativo hubiese más inteligencia que violencia, los llamaría. Pero siento que éste, que para algunos es un extraño maridaje, es el respaldo más contundente del mercado editorial a una obra que, como dijo Lauer, trabaja con el anti-entretenimiento. El diagramador de Norma sufrió un poco, pero logró una edición impecable e implacable.
¿Cómo se debe abordar Bombardero? ¿En una web, por entregas, en un archivo en PDF, en un avión? En alguna exposición se habló del soundtrack del libro. ¿Se te ha ocurrido que quizá debiste grabar un disco?
Me encantaría que se lea gratis, en la red y en versión pirata. Detesto que la gente pague por leerme. Estuve a punto de ponerlo on line, gratis, pero se editó por un golpe de gracia y, como me endeudé hasta el tuétano, tuvo que venderse. Siempre me ha parecido que el libro es, en realidad, un disco de loops. Tengo la convicción de que realmente soy un pésimo músico que está haciendo pasar liebre por libro.
Eres en esencia escritor de versos, poeta. Desde tu primer poemario hasta tus textos periodísticos. Siento que Bombardero debe abordarse como un poemario.
Ojalá. La poesía es lo único que importa en la vida.
La novela peruana tiene una fuerte inclinación por el realismo. Tu libro, en cambio, empieza en la tumba de César Vallejo. ¿Hay que retroceder hasta Vallejo y sus contemporáneos para recuperar ese afán literario por beber de las vanguardias?
Hay que leer a Vallejo para saberse contemporáneo de todos los hombres.
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Neopunk y acelerado, César Gutiérrez habla acerca de Bombardero, recientemente reeditado por NormaEntrevista: Víctor Coral / Fotos: Sergio Urday
El proceso de gestación de un libro como el tuyo suele ser muy largo. Cuéntame un poco cómo surgió la idea y qué desarrollo tuvo, hablando especialmente del texto y no tanto de su proceso de publicación, que sabemos que fue largo y difícil.
El proceso de gestación es ignoto porque contiene mucho material reciclado, cuentos y poemas escritos en los ochenta, es un traveling de muchos viajes, ciudades en las que viví, como NY, o pasé raspando, tipo Tokio. Pero la idea central y su desarrollo ocurre el 11S cuando el primer avión impacta en la torre y me tocan la puerta para decirme ¡prende la tele! Entonces creí que no había otra cosa que narrar, que era un asistente privilegiado al fin del mundo y que este Apocalipsis en vivo y en muerto sería la sombra bajo la cual tendría que caminar el resto de mi vida. Ahora, su desarrollo empezó con la recopilación de todos los artículos, crónicas, canciones, películas, hoaxes y demás dispositivos para hacerlos funcionar en una maquinaria saturada de información que se hizo ciclópea y me tuvo esclavizado desde el 2001 hasta el 2003 en Lima, los dos años siguientes en NY y corrigiéndola desde el 2006 hasta las puertas de la imprenta este año, en Arequipa.
Leer el libro completo me ha traído algunos descubrimientos que los reseñistas locales no han resaltado y/o percibido. Por ejemplo el sesgo antibélico de Bombardero. Puedes explicar la importancia de ello en tu obra?
Tiene importancia capital, no podía ser otra cosa que el gran eje temático. "Bombardero es un testimonio sobre la violencia y la guerra, y a la vez un alegato en contra de los fanatismos", dijo Fernando Ampuero. Sánchez Hernani en El Dominical escribió: "es un megatexto cuyo cuerpo central es un gran alegato antibélico", mientras que Mirko Lauer extendió el sesgo que identificas: "a William Burroughs le debe Gutiérrez, ciertamente, la idea del peligro, la idea de que todo este mundo novedoso de la tecnología es peligroso, no en el sentido reaccionario de la gente que dice 'es peligroso el futuro, la cosa no es ya como era antes'. No así: es peligroso en el sentido de que, en el mundo que se viene, el peligro va a ser un elemento nuestro de cada día, si no lo es ya en algunos lugares. Y es Burroughs, y es Gutiérrez quien nos introduce a un mundo en el que casi uno podría decir la frase: 'cómo podríamos vivir sin peligro'".
El libro tiene numerosas páginas de buena poesía. Sin embargo, siento que de todos modos hay una historia y un devenir diegético. ¿Desde el principio quisiste escapar a estas torpes delimitaciones genéricas de "poesía", "novela", "ensayo"?
Nadie puede escapar al destino que se traza. Y yo soy un trazado de todas estas cosas, mira: empecé escribiendo sobre rock en un pequeño periódico de mi pueblo, en cierto momento me metí a un taller de poesía, después me cayó del cielo un trabajo como periodista, luego fundé alguna revista de ensayos y así, de manera caótica y espontánea, se fue organizando mi relación con el teclado. Por eso nunca me sentí necesariamente poeta, ni prosista, ni rockero, ni ensayista. Razón por la cual cuando me vi envuelto en esta historia de los aviones y la guerra y el amor, me apasioné tanto que lo dejé todo —país, familia, trabajo, todo— porque sentía que esto, que amalgamaba todos mis intereses, era el territorio más fértil para desarrollar mi relación con las letras. Por eso hice este libro que para muchos no es novela, para otros sí, algunos creen que es prosa poética. Pero yo lo construí con eso que acertadamente llamas "devenir diegético". Y también creo que, desde el principio, no es que quisiera escapar a esas delimitaciones sino que no podía hacerlo porque sencillamente hacía años que estaba atrapado en mi propia, digamos, telaraña dietética, que aparece tras esa selva de datos y esa bruma de versos.
Las referencias y agradecimientos, guiños e intertextualidades que consignas en Bombardero, aunque son numerosas, me parece que no son todas. ¿Tuviste que simplificar o dejar de lado ramificaciones del texto para dar una versión más asimilable del mismo?
Esta es una pregunta que agradezco. Si bien es cierto la novela es un terreno fértil para el hipertexto sin citar las fuentes, la historia de la literatura está preñada de célebres novelistas saqueadores que jamás usaron las comillas ni —mucho menos— consignaron sus referentes. Pero yo sentí que debía ser absolutamente fiel a mis fuentes. Por eso las consigno en cursivas. Es más, destiné 20 páginas para consignar todos los guiños, pero encontraba tantos entroncamientos que en cierto momento me sentí un exégeta de mí mismo, sentí que estaba invadiendo un territorio ajeno, que estaba profanando la labor de los teóricos, de los académicos. Y aunque mi queridísima amiga Mónica Belevan, que estuvo al cuidado de la edición, siempre se opuso a consignar los hipertextos —la llamada Caja Negra—, le desobedecí e incluí los referentes capitales. Ahora, es preciso aclarar que cuando copias a uno estas plagiando, pero cuando en un párrafo convocas a cuarenta, la cosa cambia para peor: te estás enfrentando al problema de la calidad de la mezcla de la cual, además, tiene que brotar de manera brillante eso que Lyotard llamó "una nueva estructura de sentimiento".
Tu libro ciertamente exige un lector muy preparado. Pero a la vez siento que cualquier joven metido en toda la onda de internet y el rock y las nuevas tecnologías puede entenderte bien. ¿Cuál es tu lector ideal y por qué?
Créeme que mientras escribía ese libro jamás pensé en un lector ideal. Es más, siempre creí que esta chifladura jamás encontraría un solo lector. Y el tiempo me fue dando la razón porque ni siquiera los editores, que se supone son lectores por antonomasia, querían leerla. Por eso es que este libro sale casi-casi por un golpe de suerte. Ahora, me parece extraordinario lo que dices, que cualquier joven metido en la onda Internet, el rock y las nuevas tecnologías pueda entenderlo. Porque si hay algo a lo que aspire un autor édito es llegar a los más jóvenes, que con frecuencia son los más rápidos, avispados e implacables.
Te propusiste hacer una "novela de vanguardia" o es que simplemente respondiste a una necesidad -de corte poético-lingüístico- muy particular e íntima. ¿Tal vez un punto medio?
Una parte de esta respuesta está al pie de tu tercera pregunta. Ahora, en el arte nadie puede embaucar bien si no sabe perfectamente cómo funciona el truco. Nadie puede hacer un buen circo si no está seguro de que los enanos no le crezcan. Y así como hay domadores a los que se les escapa la tortuga, hay circos con enanos que juegan en la NBA y escritores a los que un susurro les arrebata la pluma. Por eso, deliberadamente me planteé violentar los procedimientos extremando las posibilidades de un aparato que no existe pero que, metafóricamente, inventé: es una mezcla de PC, i-Pod y sintetizador. En ese "aparato" metí poemas, canciones, cuentos, noticias, libros, discos, películas, gráficos, coordenadas, cifras, canciones, fragmentos en ruso, italiano, latín, alemán, español, árabe, quechua, idish, catalán, holandés, francés y japonés. Metí también 176 tipos de letras y 36 wingdings. Así las cosas, el resultado podía ser o una genialidad o un desastre, pero en ningún caso podría dejar de ser, por lo menos, diferente. Ahora, siempre pensé que si no resultaba, que si todo esto naufragaba, el conjunto debería salvarse por lo que de poético contuviera. Digamos que usé a la poesía como tabla de salvación. La religión, las religiones, están muy presentes, ridiculizadas o exaltadas, en el texto. ¿Por qué? Porque Dios es un lujo que ningún mortal debería permitirse. El Corán, la Biblia, el Gilgamesh o el Bhagavad Gita son libros de guerra y el autor de 80m84rder0 se encarga de extraer los versículos más feroces para desvelar a los dioses como apocalípticos inductores de la guerra y a sus siervos como ejecutores de esos mandamientos. Uzbecos, tayikos, hazaras, tadjiks, ismailíes, islamistas, cristianos, budistas, shintoístas y otras maneras dialogar con los dioses contactan con ciertas variantes aristotélicas: la síntesis cosmológica de los elementos químicos, las ciencias de la relatividad, la física de las partículas, las ciencias de la computación y el idioma molecular de la biología. Así, el narrador se presenta como un sujeto ácrata, ateo impenitente y combatiente feroz de todas las ortodoxias y bombardero de todas las divinidades, menos una: el amor, su única patria, su única religión.
Mirko Lauer ha dicho, desde una posición demasiado culturosa tal vez, que Bombardero es un libro para la relectura antes que un libro para el entretenimiento. A mí me parece más bien que un lector despierto y actualizado se podría divertir mucho hojeando el texto como quien otea la red o zappea. Qué dices?
No creo que la lectura de Lauer fuera más culturosa que brillante. La profundidad de su exégesis, inclusive, desveló algo que los críticos menos avisados jamás entenderían. Dijo, por ejemplo, que este libro instaura "una revolución paralela de los sentidos, de los mercados y de los ritmos". Tampoco me parece culturoso que haya hallado paralelismos con William Gibson, Philip K. Dick, David Mamet o Kurt Vonnegurt. O con el sueño de Faulkner al "colorear" la novela. O al hablar de esos isotipos con los que se combate la estructura central del autismo. O al decir que con este libro se acelera la llegada de la modernidad y que 80m84rd3r0 inventa un nuevo país para los peruanos. Para nada culturosa tampoco me parece cuando tú lo vinculas con Tres tristes tigres, Abrapalabra y Finnegans Wake. O cuando Niki Tito establece un puente con El cuerpo de Giulia-no de Eielson y Sánchez Hernani con En Escalas melografiadas de Vallejo o La casa de cartón de Martín Adán "en su resuelto interés de modificar los límites del género narrativo". ¿Todas estas referencias hacen de este un libro oscuro e impenetrable? No creo. Yo creo, más bien, en lo que dijo Fernando Ampuero, que está lleno de humor: "el autor es un ser camaleónico pues oficia roles diversos, ya que a veces es un cronista y otras un historiador, un humorista, un novelista psicodélico, un escritor de prosa refinada y un loco verborreico, pero casi siempre un poeta en trance agónico de ser un hombre de su tiempo". Opinión que empata con lo que escribió Sanchez Hernani: "La técnica narrativa se parece, más bien, a ese tipo de redacción que viene consolidándose con el uso de la tecnología informática y de la telefonía celular para enviar mensajes". Así que tengo la impresión de que los lectores, como bien señalas, se van a divertir mucho hojeando el texto como quien otea la red o zappea la tele.
Hablaste del amor como único principio. El narrador de tu novela yo lo calificaría como un romántico posmoderno, qué piensas?
Claro. Pese a su impronta satírica y delirante, el narrador sólo es un pobre sujeto enamorado. Como me decía justamente ahora la señorita Belevan, “el libro tiene una enorme densidad emocional, una suerte inesperada de Hollywood ending: las últimas páginas, con su letanía de ‘he vistos’, son como prolongaciones de las Cartas del Vidente de Rimbaud, páginas de una resignación exultante, diríase hasta heroica. Y por eso, más que un libro sobre la violencia, acaba siendo un libro del amor, del buen amor”. Ese por el cual gustosamente hay que inmolarse.
Finalmente, si te pidieran resumir en un párrafo Bombardero, como para que un lector que todavía no la ha leído se haga una idea, qué dirías?
Que contiene viajes, guerras y amores. Y que tiene mucho humor y mucha tristeza.
a sophie de gargurevich por acoger 8बो8म्बDर्देरो0 en la feria internacional del libro de lima 

Escribe: Víctor Coral




GOZO Y SABOREO DE UN BOMBARDEO
«(...) cuando me informé de la aparición de BOMBARDERO, de César Gutiérrez. El libroobjeto es entretenido como una buena película, original, divertido, el estilo es directo, espacios breves, algunos como silencios musicales y en otros llega a sonar. Sus juegos de palabras son ingeniosos. Como Picasso, roba todo lo que puede de los demás y lo expresa como suyo, con fuerza. No tiene que ser comparado con Joyce, ni le debe nada a Faulkner. El libro, estoy seguro, no será bienvenido por los envidiosos de siempre, por los que están dispuestos a ver las tres patas del gato sabiendo que tiene cuatro, o como decía acertadamente un profesor, amigo de una de mis musas: "En el Perú todo lo que vale se achica, se recorta o se niega". No lo he terminado de leer, quiero saborearlo como se goza acariciando a una mujer o se bebe una botella de vino».
después, víctor delfín asistió a los ciclos que sobre 80M84RD3R0 dictó óscar tramontana en el británico de miraflores y este domingo tuve el gusto de conocerlo: fui su invitado a comer y a destapar algunas botellas de vino en ese enorme trasatlántico suspendido sobre el mar que oficia como su casa. gracias maestro por semejante travesía de extramares.
